Hace unos días asistí a la presentación del libro Crónica del delirio de la escritora Adela Salinas (Ciudad de México, 1968). Adela rescata al olvidado pintor francés Paul Antragne, que vivió y murió en México, casi sin dejar huella de su obra, excepto para quienes fueron sus cercanos. En esta biografía novelada a la que Adela dedicó parte de su tiempo de los últimos dicisiete años, aparece un personaje perseguido por múltiples "demonios" que no se traducen más que en soledad y falta de apoyo emocional. Nos dice Adela: ...(Paul) comprendía que sólo a través del diablo podía purificar su miedo y ser acreedor a los brazos de Dios. Siempre vivió con miedo y supo, desde temprana edad, que sólo enfrentándolo era como se podía vencer.
Cuando Paul apenas cumplia los ocho años de edad, en su natal Francia, se encuentra envuelto en una situación incomprensible para un niño: bombardeos, escasez de comida y muerte. La Segunda Guerra Mundial había comenzado y el nombre de Hitler, acompañado de maldad, devastación y miserias, se posesionó de los sueños del infante. Su padre marcharía al frente de combate, del que nunca regresó, y él se quedaría con su madre, para ser evacuados a un lugar extraño, con gente y costumbres diferentes a las suyas; a los diez años pisaba tierras argelinas. Su madre, debilitada y empobrecida, muere en sus brazos y el niño queda paralizado de terror: sin un recuerdo, sin una foto, sin una historia infantil. Es enviado a vivir a un pequeño pueblo al sur de Francia con una tía aristócrata, hermana de su madre. El niño deseaba encontrar allí el calor que tanta falta le hacía y aunque se le dota de todo bien material, las caricias y el amor maternal le son negados. Descubre entonces el surrealismo y a los poetas malditos (Baudelaire, Rimbaud, Bataille y Mallarmé) : ...a sus diez, once, doce años, ya entendía lo que estos libros ofrecían ...el mundo se caía a pedazos delante de sus ojos asombrados e inundados de llanto y silencio sepulcral...
A los 21 años se enlista en las filas de la Legión Extranjera,¡para ir a Argelia! Fue a su regreso de África cuando decide tomar el camino de la pintura; poco después viaja a Estados Unidos y de allí a México, país en el que sus relaciones lo conectan con un grupo de intelectuales locales. Ya no volvería a vivir en ningún otro país hasta su muerte -a los sesenta y un años-, provocada principalmente por un problema de alcoholismo y de las miserias que este mal lleva consigo. Durante su vida en México se dedicó a ser un enfant terrible, dispuesto siempre a épater les bourgeois, que escandalizaba con sus excesos, sus exóticas cenas y sus provocativos cuadros, a propios y extraños. Su obra, perturbadora, se encuentra diseminada entre coleccionistas particulares y mucho me temo que no pasará "la prueba del tiempo". Adela Salinas trata de revivirlo para darle el matiz de un hombre confrontado entre las fuerzas del bien y del mal que, en nuestro país, tuvo sus seguidores, algunos de ellos personajes conocidos en los ámbitos de la cultura, la ciencia y el arte, a los que convocaba para invocar (¿y enfrentar?) a las fuerzas del mal.
Por mi parte pienso que allá cada quien con sus tormentos y sus búsquedas, con sus claro-oscuros, con sus misterios y sus cadáveres en el closet; no juzgo pero no tomo partido por este personaje, aunque puedo reconocer que no dejaba de tener ciertos destellos que, para algunos, lo hicieron atractivo. En cuanto a su pintura, llena de monstruos y horrores (aparecen varios grabados en el libro), me resulta, por decirlo de alguna manera, inocente y con el claro mensaje de asustar, de ofender, de pertubar.
En la presentación del libro, la autora hizo hincapié en que la vida de Paul Antragne fue una búsqueda de "la luz que se esconde dentro de la oscuridad"; del bien a través del mal. Y me pregunto: ¿habrá tal cosa?.
En fin, que es la escritora mexicana Rosa Beltrán la que me saca de dudas (y de aprietos) con un simpático cuento (El salto evolutivo, Revista de la Universidad de México, núm 80, octubre 2010) en el que trata el tema del bien y del mal de manera deliciosamente irónica; el cuento es, nada más y nada menos que "el desafío de una mujer y sus terapeutas que se convierte en una polémica entre Darwin y Freud". Así, la protagonista acude al sicoanálisis porque no encuentra solución a sus problemas siendo que está segura ...de haber jugado limpio; soy buena en el buen sentido del término. Después de recorrer varios divanes, ella siente que ni siquiera los terapeutas la comprenden. Finalmente llega con el doctor Pi, que de inmediato le "da buena espina", tanto así que sólo él llega al meollo del asunto: Mi problema era, (dice la protagonista, guiada por su preclaro terapeuta) que sólo me había situado de un lado de la ecuación: la bondad. Yo había sido la buena, "ergo", la víctima y a los buenos nunca les va bien en los cuentos..."Haz el bien y no mires a quién" es un enunciado que adolece de un defecto grave -dijo (el doctor Pi)- carece de dirección...si decimos (continuó Pi), no hay mal que por bien no venga, algo que no tiene un fundamento, podríamos afirmar con la misma seguridad que no hay bien que por mal no venga...la bondad puede recibir otros nombres, para Schopenhauer también se llamaba cobardía y Séneca la ve como pusilanimidad...Usted justifica su fracaso poniéndole el nombre de bondad. ¿Y cómo curarse entonces de ese mal (del mal de ser tan buena)? El acertado sicólogo le recomienda ver películas de Bette Davis, a la vez que le hace la siguiente reflexión: hay especies de esporas que evolucionan gradualmente de un estado concreto a otro cualitativamente distinto para sobreponerse a medios adversos.¿Y por qué va a mostrar mayor inteligencia una espora? ¿Qué sentido tendría que una espora estuviera mejor dotada que usted? Y así, de Freud, con el mismo tono irónico, la escritora "salta" hacia Darwin. ¿Logrará la paciente evolucionar como la espora y ser mala? El cuento termina con una frase críptica: Habíamos alcanzado (el doctor Pi y ella) el punto de equilibrio. Saque usted sus propias conclusiones.
Entre el delirante Paul Antragne y el sesudo doctor Pi y su chalada paciente, me quedo con estos últimos.
Nota de última hora: En definitiva todo sigue igual con respecto a la ortografía del Español. Las 22 academias del español reunidas en la FIL de Guadalajara votaron por unanimidad dejar las polémicas propuestas en sólo recomendaciones que se recogerán en la Ortografía que publicará la editorial Espasa Calpe. Uf, resonó un respiro general en el mundo hiapano hablante.
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Querida Rosita:
ResponderEliminarMi ignorancia es grande... no sabía de la existencia de Paul Antragne. Por lo que comentas de su vida y las particularidades de sus pinturas... estoy segura que no podría apreciar su obra.
Sobre la ortografía, nos vamos "por la libre".
Besos, Ma. Elisa.
Querida Rosita
ResponderEliminarLas disertaciones sobre el bien y el mal nos acosan a todos en muchos momentos de nuestra vida, en especial tu articulo lo recibo en un momento en que necesito tomar una desicion muy importante donde surge el gren dilema que camino tomar y si en verdad tengo el corazon tan duro para guiarme por el camino del mal o por el de perdonar y olvidar , dejando la desicion al poder supremo para que juzgue en su momento.
Gracias por permitirme ir reflexionando sobre el tema
Cecilia Ancona
Gracias a tí por tu comentario. Las decisiones siempre son personales pero si en algo puedo ayudar, cuenta conmigo.
ResponderEliminarUn beso y suerte
¿Que fuerzas serán las que mueven este hilo conductor, entre tus estudiosos comentarios y mi estado existencial?- no hablaré de mis silencios, pues tengo desordenada la mente, pero.... me ha inquietado esta visón del bien y del mal ¿Acaso la necesitaba? leo puntualmente tus análisis.... pero mi animo no me empuja, hoy sin saber causa ¡zas! puse todo mi interes en escribir y me alegra, será un signo de poder salir de este letargo y como siempre es para felicitarle, no te das tregua ni respiro, es signo de buena salu mental, en esta época paso de un libro. o diario con noticias aterradoras, a leer algo de escritores atormentados Rimbaud, o Joyce y de allí a San Juan de la Cruz. Pero hoy como tú me quedo con el Doctor Pi.
ResponderEliminarEl asunto de la Ortografia, tendrá que madurarse, mejor que pasen a ser recomendaciones.
Espero ponerme al dia pronto, un beso Cósima
¡¡¡Cósima, bienvenida!!!!soy yo la que te felicito por romper con las inercias que de vez en cuando se nos aparecen, como emisarios del mal, y nos paralizan, nos atormentan y nos desconectan, ¡en plena era de las conexiones estratosféricas!. Qué buen tema este del bien y del mal, todo el mundo tiene que ver con él, pero como le decía a un amigo: desde que han aparecido "Sherk" y "Hulk", y los monstruos ya son buenos, pues ya no hay valores. Pero fuera de bromas, tus comentarios siempre me alegran y me enriquecen y, a veces, es inevitable tendremos que hablar de las noticias aterradoras y de los escritores atormentados. Aunque...yo siempre pienso que vendrán días mejores.
ResponderEliminarUn beso
Yo también conocí a Paul, era amigo de mi papá y me realizó un retrato de chica. Lo recuerdo como un pintor único en un mundo misterioso y enigmatico.
ResponderEliminarAlicia López O
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPues esa es justamente la imagen que me quedó de él después de leerlo: misterioso y enigmático...aunque yo le agregaría: perverso.
ResponderEliminarAlicia, gracias por tu comentario
Rosa