Dicen que al mal tiempo buena cara así que dejaré de lado los periódicos y los noticieros que todos los días nos amargan la existencia y compartiré con vuestras mercedes el placer de la lectura de tres libros deliciosos; pequeños textos por su tamaño (se pueden leer en tres patadas) pero, por su contenido, grandes narraciones: La bicicleta de Sumji (1978), del escritor israelita Amos Oz, El lobo, el bosque y el hombre nuevo (1991) del cubanísimo Senel Paz y Tres vidas de santos (2009) del catalán Eduardo Mendoza.
Amos Oz nació en 1939, descendiente de polacos y rusos; es un destacado escritor universal y un personaje señalado en la vida política de Israel. Ha sido merecedor de varios premios, entre ellos el Príncipe de Asturias en el 2007. Su novela: Una historia de amor y oscuridad (2003), basada en su propia vida, es un testimonio invaluable, en fondo y forma, de la saga de cuatro generaciones. Y entre las novelas cortas y cuentos de este escritor se halla La bicicleta de Sumji, en la que relata un día en la vida de un niño de once años. Todo sucede en menos de venticuatro horas y en apenas cincuenta y seis páginas: amores, traiciones, encuentros y desencuentros; cambia, todo cambia - como dice la canción de Mercedes Sosa- es parte de la enseñanza de vida que Sumji recibe en unas cuantas horas. Seguro que hará que recuerden su propia infancia.
Por su parte, El lobo, el bosque y el hombre nuevo es el origen de la película Fresa y Chocolate (1993), dirigida por Tomás Gutierrez Alea y Juan Carlos Tabío y protagonizada por Jorge Perugorría, Vladimir Cruz y Mirta Ibarra. ¿La vieron? De verdad, no se la pierdan. Ahora bien, la novela (cincuenta paginitas) es sumamente disfrutable, sobre todo si la leen en cubano. El tema podría ser la intolerancia aunque, en mi opinión, es un tratado sobre la amistad. Senel Paz, que debe rondar por los sesenta, es un escritor fino y sensible; casi cualquier lectura suya es inspiradora. Por cierto, Fresa y Chocolate obtuvo en su momento numerosos premios internacionales. Los personajes son adorables: un macho, macho y un afeminado homosexual en la Cuba de finales de los ochenta. Imagínese usted este asunto rodeado de la atmósfera política cubana de esos años (o de estos, para el caso).
Y Tres vidas de santos no desmerece en mi entusiasmo. Tres historias cortas de tres personajes que nos resultan entrañables. El trabajo del escritor, que tan bien desarrolla a sus personajes, logra compenetrarnos con sus mundos y sus situaciones. Pero no es de extrañar, porque Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) es también, al igual y de manera diferente que los otros dos, un excelente escritor. También él tiene varios e importantes premios literarios y a mí, en lo particular, me gusta mucho su tono irónico-casual. En el último relato de Tres vidas de santos (El malentendido), uno de los personajes principales dice: la literatura puede rescatar vidas sombrías y redimir actos terribles; inversamente, actos terribles y vidas degradadas pueden rescatar a la literatura insuflándole una vida que, de no poseerla, la convertiría en letra muerta. Bonito ¿no?
Y no quiero terminar esta modesta contribución a la crítica literaria-no-académica sin contribuir también con un asunto de importancia -secundaria- (aunque no hay que olvidar que el fondo es forma, o viceversa) que atañe a los tiempos que nos han tocado vivir. Así, ennumero algunas de las reglas de urbanidad relativas a las nuevas tecnologías (sí, también hay reglas para el uso de los celulares, las PC, las ipods, los facebooks y los twitters – por cierto, un paréntesis: vi un anuncio muy simpático de una librería que decía: “Por favor, menos face y más books” ; ingenioso, ¿verdad? Procedo, pues, con lo prometido:
1.- Nunca escribir e-mail solo (ojo, dice la Academia que “solo” ya nunca lleva acento) con mayúsculas. La persona que lo recibe siente que es un regaño o una petulancia o peor, que el que lo escribe no sabe dónde van los acentos.
2.- No usar malas palabras en e-mails públicos.
3.- No enviar “cadenas”.
4.- Respetar las reglas de ortografía y evitar el uso de siglas (no poner, por ejemplo, TQM).
5.- Contestar los mail personales.
6.- No estar “chateando” en las oficinas (en lugar de estar trabajando).
7.- No enviar archivos pesados sin aviso.
8.-No pensar que al celular se puede llamar a cualquier hora.
9.- Tener cuidado con el timbre del celular en reuniones. Usarlo en esas ocasiones en modo silenciado o de vibración.
10.- No dejar los celulares o las Palm encima de las mesas. Puede haber accidentes.
11.- No contestar a una pregunta con los auriculares del ipod conectados.
12.- No usar los celulares en los restaurantes o en el transporte público; resulta muy molesto para quienes están alrededor.
Seguro se me olvida algo importante o me excedí. Favor de hacérmelo notar en cualquier caso.
Disfruten el fin de semana
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Estimada Rosa, no cabe duda de tu enorme capacidad de trabajo, que de alguna forma me obliga a estar con una actividad intelectual sin tregua y que por otra parte me va muy bien para la mente. Seguirte no es fácil, esta semana tus propuestas son intensas, aunque las lecturas sean lígeras, como creo que la novela cubana merece capitulo aparte, sólo te diré que tiene una encanto especial Senel Paz y es valiente por el tema de la homosexualidad ¿recuerdas una pelicula sobre el escritor maldito Reinaldo Arenas ?, tienen un problema de fondo parecido por su condición ante la sociedad, aunque Fresa y Chocolate es mas suave.
ResponderEliminarAhora te diré mi humilde opinion sobre un peso pesado como es Amós Oz: Siguiendo con mi gusto por relacionar situaciones y personas, es un hombre con una vida muy marcada, está en continua busqueda pero se va adaptando a las vida, con su libro se hace un regalo y se dá un respiro sin horizontes, su vida en el Kibbutz,sus padres muy fuertes intelectualmente, y en este juego literario siempre sigo los mismos pasos voy tirando de un hilo imaginario e invisible y me vienen a la mente paralelismos distantes pero unidos- verás- Amos Oz, tiene un deseo de sentir que sus pies pisan su tierra, que la locura que los envuelve desaparezca en algún momento, sigo tirando un poco más de ese hilo invisible y pienso en la película "Munich", la soledad de la venganza todo lo destruye algunas escenas finales me impactaron.
"La bicicleta de Sumji", es un regalo de libro y nos lleva al recuerdo de las infancias de todos, solo que la suya quiere ir cambiando todo, el trueque es un juego, pero quiere ir más allá "el sacapuntas brilla pero..." Una frase suya, lo dice todo "La gente que no cambia, piensa que el que lo hace es un traidor".
Una novela suya " La caja negra", es muy interesante.
Muy graciosas tus normas de convivencia con las nuevas tecnologias, lo tendré en cuenta.
Conoces la ópera Turandot?, tiene un aria "Nessi Dorma", que le va muy bien al momento.
Como siempre espero tus opiniones, gracias
Un beso, Cósima
Hola Cósim@:
ResponderEliminarAhora sí que me has pillado. Ni ví la película "Antes de que anochezca" basada en la vida de Arenas -aunque sabía de él-, ni he leído el libro de Amos Oz("La caja negra"), ni reparé totalmente en esa frase que mencionas ("la gente que no cambia piensa que el que lo hace es un traidor") y que solo ella merece ya un elogio al autor. Ya tengo tarea ¿eh? Lo que sí, es que he escuchado muchas veces Turandot y tuve la fortuna de ver una pusta en escena excelente en la que pasé -sin pausa- del embeleso ante una escenografía y unas voces extraordinarias al llanto imparable que me produjo tanta belleza. Y tienes razón, el aria Nessun Dorma se aplica a estos tiempos.
Como siempre, me gustaron mucho tus comentarios y tu hilado fino (un verdadero trutru (¿así se escribirá?) produce comentarios muy interesantes. Gracias.
Un beso
Rosa