Traducida al español como El cazador oculto o El guardián en el centeno, la novela de J. D. Salinger no me resultó tan provocativa y chocante como debe haber sido en 1951, año de su publicación. Todo lo que sabía de ella -soy una lectora tardía de Salinger- apuntaba a anécdotas tales como la relación del libro con varios asesinos connotados, entre ellos el de John Lennon, que lo portaba al momento de asesinar al mítico cantante. También sabía de esta novela por la mención que se hace de ella en la película Conspiración (1997, protagonizada por Mel Gibson y Julia Roberts) pero no es sino hasta ahora que me entero que también ha sido tema de canciones y que la traducción del título al español ha generado múltiples polémicas. El caso es que la novela, por su lenguaje, por la edad del protagonista, por estar narrada en primera persona y por tocar temas que en los primeros años de la década de los cincuenta, en plena posguerra, eran pertubadores, causó una verdadera revolución en las buenas conciencias de la sociedad norteamericana. El tema, un joven adolescente que es echado de su escuela y antes de llegar a casa (a enfrentarse al enojo de sus padres) decide pasar unos días en Nueva York -haciéndose el adulto- no deja de ser conmovedor, aterrador -por los peligros a los que está expuesto- y crítico de una sociedad que deja mucho que desear (en particular de sus jóvenes), a la vez que resulta divertido, ingenuo y, por contradictorio que parezca, esperanzador, justamente por la rebeldía del protagonista.
Declaro que no soy capaz de enfrentarme a esta novela con los ojos de aquella época; hoy me resulta una mezcla de los filmes Midnight cowboy con El graduado, con la novela de Diablo Guardián de Xavier Velasco o con una que leí recientemente de Eusebio Rubalcava: Un hilito de sangre. Con lo anterior quiero decir que en esta época, El guardián en el centeno no deja de ser una buena novela, interesante, iluminadora, bien estructurada y bien trabajados sus personajes, pero no escandalosa. En la actualidad los desenfrenos son otros.
Y justamente hablando de desenfrenos se me viene a la cabeza la trilogía Milenio y su primera entrega: Los hombres que no amaban a las mujeres, del escritor sueco Stieg Larsson. Este primer tomo, de setecientas y pico de páginas, es un thriller dentro de otro thriller. Así, para los amantes de este género, la oferta es de dos por uno. En la trama, el periodista Mikael Blomkvist es acusado y sentenciado por difamación y esta situación es aprovechada por el magnate Henrik Vanger para persuadirlo de que investigue la muerte de una sobrina, acaecida cuarenta años atrás. Un personaje clave es la hacker Lisbeth Salander, de tan solo 24 años de edad pero que, pese a ser peso mosca, se las sabe todas. Un enredo económico-financiero complejo, de alto nivel, con sexo de por medio, violaciones, intrigas neonazis, corrupción, amor, soledad, ¿qué más? Bien escrito aunque no creo que resista el paso del tiempo, a pesar de que Vargas Llosa opine lo contrario. No dejo de ver en la novela, sin embargo, la crítica social que encierra y que va más allá de la pura anécdota, la denuncia expresada mediante la rabia del escritor ante la injusticia (que no imaginaba yo en el escenario sueco) y lo bien armado de sus personajes que aporta calidad al escrito.
También quiero apuntar que me pareció divertido que el escritor -quien por cierto murió muy joven, de manera inesperada y no conoció el rotundo éxito de sus novelas- hace referencia a los libros de misterio que lee su personaje principal, una especie de alter ego, y resulta ser fan de autoras (¿se han fijado que hay un gran número de mujeres escritoras de novelas de misterio?) tales como: Sara Paretsky, Val Mc. Dermid y Elizabeth George (¡habrá que leerlas!).
En cuanto al cine, la película Las flores del cerezo (2008), coproducción franco-alemana, dirigida por la cineasta alemana Doris Dörrie (hannoveriana y en sus cincuentas), quién por cierto tiene un documental muy interesante con el maestro Edward Espe Brown que aplica la filosofía budista en la cocina (Cómo cocinar tu vida), nos lleva, de un pequeño pueblo en los Alpes alemanes, a Tokio y al monte Fuji, donde Trudi, el protagonista masculino, logra al fin comprender la esencia de su mujer -con la que ha estado casado por más de cuatro décadas- mediante la danza del Butoh. Una combinación entre la vida moderna acelerada y los ritmos más pausados de las tradiciones. Una combinación, también, entre la vejez y la juventud, entre lo pragmático y lo místico, entre el occidente y el oriente. Una bella película que se mueve con la cadencia del viento que mece los cerezos en flor.
Y en cartelera: La reina joven (2009) protagonizada por Emily Blunt, Rupert Friend y Miranda Richardson, como la duquesa de Kent, no logra cubrir las expectativas de la gran producción. Ganó el Oscar al mejor vesturio en la premiación pasada pero, como dije, ni la actuación, ni el guión, ni la dirección, logran alcanzar a cualquiera de las películas recientes que se han hecho sobre la realeza inglesa. La dramatización de esa época, y las intrigas que sufrieron la reina Victoria y el príncipe Alberto, hubiera dado para una mucho mejor película; ¡hasta ya me la estoy imaginando! ¿por qué no me contrataron a mí?.
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Queridísima Rosi,
ResponderEliminarMe encantan todos los temas que tocas esta semana, pero en especial quiero comentar sobre las películas. Primero, "Las flores del cerezo", extraordinaria pelìcula. Para mí, trata del duelo de un viudo, que a través de adentrarse en los intereses de su mujer, logra reconectarse a ella ya muerta. De alguna manera, logra recuperar a su ser querido ya muerto a través de ese viaje de duelo y despedida a Japon, la danza del Butoh y la contemplación del monte Fuji. Todo esto muy en comunión con estas antiguas películas japonesas en que el volcán y los cerezos son personajes "vivos" que de alguna manera "hablan" a los personajes.
Y relacionándolo con la literatura, esta película me hace recordar y acercarme a nuestra querida Renée, la portera de "La elegancia del erizo" a su amor por lo bello, por el monte Fuji y las películas de Ozu, donde la belleza se descubre a través de una pequeña flor a los pies del volcan. ¡Agradezco a la vida pelìculas como esta!
Y respecto a Victoria, tienes mucha razòn Rosi. Con todo y que soy incondicional de este tipo de pelìculas y la disfruté a pesar de saber la historia, ¡es cierto que se le podía haber sacado mucho mas jugo! ¡Que te contraten a tí!
Con cariño, Laurapatricia
Querida rosa, esta vez los comentarios, son densos, voy a intentar darte mi opinión.
ResponderEliminarComienzo con Salinger ( el escritor, el mismo es casi objeto de estudio) , fijate que la aventura de este adolescente me parece una chiquillada, con todos sus peligros. Es una novela que siempre tiene su momento en distintas generaciones, cada poco se vuelve a poner en onda, mi único punto de inflexión es: ¿que magnetismo o fuerza tiene para asesinos y sicopatas?, no encuentro contestación. Puede ser en el fondo la ingenuidad del chico, o la admiración por una adolescencia en féliz y cómoda, no sé, no sé, la mente es un misterio.
Pero desde luego las nuevas generaciones creo que son más complicadas.
El Boom, de la trilogia Milleniun, me ha gustado y sobre todo encuentro que es una crítica social en toda regla a una pais que ha tenido y ha disfrutado del mejor sistema de bienestar y de los más generosos del mundo con su pueblo, ha sido una sociedad tan moderna que ahora yo creo que está enferma, todo es tan medido, nada fuera de control, no dan suelta ni tan siquiera a las emociones.
Suecia ha estado dando los mayores indices de suicidios.Con unos protagonistas fantasticos, han logrado transmitirnos una realidad.
Y ..., Las flores del cerezo, esta pelicula, me dejo una gran inquietud, tenia ante mi un estudio de la fugacidad de la vida, con una historia nada lejana a nuestras vidas.
Todo está explicado de una forma tan serena, el matrimonio, los hijos y de pronto ¡zas! todo desaparece,pues aparece la muerte, los que se quedan, en este caso el marido, perdido doblemente en su alma y en la ciudad de Tokio, toma el testigo, con algún sentimiento de culpa e intenta como puede ,cumplir algunos de los sueños que se nos escaparon en vida. Verdaderamente entrañable.
Como siempre, paso muy buen rato con tus trabajos.
Un beso,
Cósima
Querida Laura:
ResponderEliminarGracias por tus observaciones siempre tan interesantes. Fíjate que he traído "la mosca detrás de la oreja" en relación con la película de Las flores del cerezo y ahora caigo en cuenta que lo que me "sonaba" era la presencia de Renée, la portera de La elegancia del erizo. Qué razón tienes. Hay algo en ambas (película y novela) -la belleza de lo japonés- que las conecta. ¿No te pareció impactante la escena en la que el alter ego de la esposa -su yo-danzarina de Butoh- se le aparece y es a la vez la muerte? Guau, se me pone la piel de gallina.
besos
Rosita
Querida Cósim@:
ResponderEliminarParece ser que, en efecto, Salinger mismo era un hombre complicado. De él leí que se había hecho famoso tratando de no ser famoso. Parece ser que era retraído y vivió gran parte de su vida como ermitaño. Su hija escribió un libro terrible denostándolo. Pero todo lo anterior no le quita valor a la novela que como bien dices, es redescubierta de vez en vez y lleva más de sesenta años teniendo un gran impacto entre los jóvenes. A Salinger se le considera uno de los grandes escritores contemporáneos. ¿Por qué la conexión con asesinos e intrigas? Pues yo tampoco tengo la menor idea y creo que por el momento le dejaremos el paquete a los estudiosos de Salinger y de la sociedad estadeunidense.
Y pasando a otros temas,coincido contigo en que la película de Las flores del cerezo es un plato muy fuerte que toca muchos temas que, aunque trates de hacerte de lado, te "pescan" y no tienes más remedio que pensar en ellos: hijos, conyuges, el mundo global, la belleza y la fealdad, los sueños y la realidad, la felicidad y la desdicha, los deseos y las frustaciones... Aquí lo dejo.
Un beso
R