La novela El jugador, de Fiódor Dostoievsky, varias veces llevada a la pantalla grande (y también a la chica), encuentra una adaptación interesante en la puesta en escena del director húngaro Károly Makk. En los papeles principales actúan los ingleses Michael Gambon y Jodhi May que protagonizan a Dostoievsky y Anna Snitkina, quien fuera su taquígrafa y posteriormente su esposa, en 1867. En el guión (Katharine Ogden, Charles Cohen y Nick Dear) se entrelaza la famosa novela del escritor ruso con los sucesos de la vida real. La historia va como sigue: Dostoievsky es explotado por su editor, que le exige la entrega perentoria de un libro del que el novelista lleva escritas solo unas cuantas páginas (todo real). De no entregar el manuscrito a tiempo, lo que produzca en adelante será propiedad del desalmado editor. Fiódor vive, de por sí, una situación económica ruinosa, además de que le gusta el alcohol y es un adicto al juego. Contrata a Anna para que lo ayude en la escritura de la mencionada novela (aunque le parece un intento que no fructificará) y, oh sorpresa (de la vida real, no lo olvidemos), ella resulta ser su salvación; tanto así que, una vez entregado a tiempo el manuscrito, deciden casarse y viven juntos hasta la muerte del célebre escritor ruso. En la película, al principio y al final, se ve una misma escena de Anna, cargando un bebé y entrando al casino a sacar a su jugador marido del antro que se encuentra inmerso en la “ruleta”. Para rematar, aparece el epílogo que nos pone al tanto sobre lo acontecido:... después de casarse con Anna, Fiódor escribió sus más famosas novelas: Crimen y Castigo, El Idiota, Los Endemoniados, Los hermanos Karamazov.
Y es que en realidad la película no es sobre él, sino sobre ella, de la que se ha escrito poco y de la que yo querría llamar la atención. La jovencita Anna, apenas 20 años, es la mejor estudiante de la academia de taquigrafía (técnica recién inventada en Europa) y tiene, aparentemente, una situación familiar acomodada hasta que muere el padre; las deudas, entonces, ahogan a la familia y ella tiene necesidad de trabajar. Su novio la ayuda con la situación y hasta le propone varias veces matrimonio y una vida placentera y desahogada. ¿Qué más pedir? Sin embargo, la ruleta de la vida está ya en marcha y la joven Anna ha encontrado a Dostoievsky y, a través de él, se ha topado con la magia de la literatura y de la imaginación - que Rosa Montero llamara, con tanto acierto, la loca de la casa. La vida de Anna, de acuerdo con los datos fríos, no debe haber sido “miel sobre hojuelas” en la parte económica, por decir lo menos, pero con certeza estuvo recompensada por la riqueza intelectual y la pasión que debió llenar la atmósfera de esa casa. O así me lo imagino yo.
Investigando algo sobre ella, encontré que a la muerte de su marido (1881) escribio dos libros: Memoires y Diario del año 1867. Interesante ¿verdad?. Me pregunto:¿Habrá en la obra de Dostoievky algo más que la mano de una taquígrafa?
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Bueno, ya tenemos trabajo para la "loca de la casa", término que no conocia, y me agrada.
ResponderEliminarCon Dostoievsky, he recordado los principios que todo hemos tenido al descrubir los novelones que nos han dejado escritores tan grandes como él.
Pero si te parece , vamos a dar la vuelta dando el protagonismo a Anna.
Anna, es una joven moderna en su tiempo, lista, emprendedora y se enamora de un genio, siendo una gran conocedora y dominadora de la condicion humana, que sabe perdonar las miserias, demostrando un amor infinito a su marido.
Aqui el afortunado por el destino es Fiodor, le ponen en su camino a esta mujer, siendo un personaje tan díficil, es uno de los mejores conocedores del alma, con una vida tan complicada y agitada llena de culpabildades un ser desgraciado, todo en él es desordenado en todos los ordenes- será ese el secreto de los genios-como su vida es un infierno no duda en entrar en los tenebrosos mundos del alma de los individuos.
Vuelvo a Anna, ella no es protagonista en ningun monento ni tan siquiera despues de la muerte de Fiodor. Estoy llegando a todo esto por la pregunta que dejas en el aire al final, pero...si hubo algo más nunca lo sabremos.
He localizado una novela de Leonid Tsypkin "Verano de Baden-Baden", creo que no tiene desperdicio y tiene relación con el tema que nos ocupa.
Te diré que, curiosamente existe una opera llamada El Jugador, que está basada en la novela , es de Prokofiev, no la conocozco, no tengo opinión.
Gracias por tu incesante trabajo, y por leer mis comentarios.
Un beso,
Cósima
Cósim@ querida:
ResponderEliminarGracias a tí por leer mis blogs y por darme nuevas ideas y nuevos intereses.
Pues sí, nunca sabremos si hubo algo más allá de una taquígrafa y amante esposa en Anna Dostoievsky pero la historia paralela de una escritora sombra me parece atractiva (aunque no corresponda con la realidad o, mejor dicho, aunque no correpondiera-insisto en dejar un halo de misterio en el asunto).De cualquier modo, allí están esas grandes novelas que como alguién dijo: "ahora que las hemos leído, son nuestras".
Trataré de encontrar esa novela que me dices de Tsypkin (no la conozco, ni tampoco la ópera de El jugador, también la buscaré).
Oye y ahora el ritmo acelerado de trabajo lo tienes tu ¿eh?. Ojo, que se contagia.
Un beso
Rosa
Rosi,
ResponderEliminarMe encanta tu comentario sobre la posible mano de la taquígrafa. Por lo menos seguramente le insitía en que escribiera y le llevaba sopita al escritorio :-)
Fuera de broma, hace poco releí El Jugador, y me llama la atención como en este libro hay mujeres que entran y salen, y aunque sentimos el peso de su papel, siempre las rodea una incógita, un misterio.
Trataré de ver la obra que mencionas, "la mujer detras del gran hombre". Me interesa tu recomondación
Laurapatricia
Laura:
ResponderEliminar¿A qué es muy inspirador (y conspirador) darle otro sentido a Anna?. La obra de teatro de Zach Helm, "El buen canario"que la produjo y dirigió John Malkovich (¿la viste?) trataba sobre este tema (que puede ser muy trágico, como en este caso).
Rosa
A mi me gustó mucho la película El Jugador que abre la posibilidad de otra mano en las obras de Dostoievsky. Ma. Elisa.
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