Hoy regreso al escritor Amos Oz, con su libro La caja negra (1987), esa caja que llevan los aviones con el fin de que, en caso de accidente, haya un testigo de las causas que lo motivaron y un testimonio de los últimos momentos previos al percance. De ser necesario recurrir a la caja negra, ésta producirá una historia lacónica, telegráfica, siempre escalofriante y, finalmente, determinante: el desenlace previsto. En su caja negra, el mago de Oz, nos ofrece una historia de "familia" sin ambages, descarnada, que llega hasta nosostros en forma epistolar. Amos Oz escogió quizá la forma más difícil para abordar una narración: las cartas son una especie de marco que acota la realidad; que la filtra, la subjetiviza y, para bien o para mal, la distorsiona. La forma epistolar convierte al lector en un verdadero voyeur, al que siempre se le oculta algo y no tiene la posibilidad de preguntar dada su condición de infractor. Pero creo que de eso se trataba, de presentar a unos personajes que el lector de inmediato odia o adora, pero que al irse definiendo le aportan nuevos elementos para ir variando su apreciación y su posición, a sabiendas de que hay información crucial que no le será revelada.
Querido Alec: Que no hayas destruido esta carta al reconocer mi letra en el sobre prueba que la curiosidad es más poderosa que el odio. O que tu odio necesita carne fresca. Así empieza La caja negra, y el lector queda atrapado entre estas frases y no tiene ya más remedio que seguir leyendo lo que augura un desenlace previsto que no por ello deja de ser sorpresivo. Alec e Ilana no se habían tenido contacto en los últimos siete años, desde su divorcio. Se separaron en condiciones brutales, de gran crueldad. Él es un famoso estudioso del fanatismo, vive en Estados Unidos, mientras que ella se quedó en Israel y se volvió a casar con un ortodoxo. Alec e Ilana tienen un hijo en común, Boaz, que el padre ha ignorado durante todo ese tiempo para castigar a la exesposa. El chico es un joven problemático que no logra encontrar su camino en la vida y ese es el motivo de la primera carta en que Ilana le pide ayuda al hombre que alguna vez amó... Intervienen también en la novela, en la correspondencia epistolar, Boaz, por su puesto, que en sus escasos años ha logrado captar el ambiente "familiar" amplio: Los judíos viven de la Torá, de la política, de discursos y discusiones, en vez de vivir de la vida. Ocurre lo mismo con los árabes. Han aprendido de los judíos a consumirse de tristeza y consumirse unos a otros y consumir personas en vez de comida corriente ; Michael, el marido de Ilana, que representa a la parte de la sociedad judia ortodoxa (a la que Amos ha combatido por su intolerancia durante toda su vida-con su posición pacifista-), y el administrador de los bienes de Alec, un viejo amigo de la familia que introduce una buena dosis de la mezquindad de todo el asunto.
Una novela profunda, desgarradora, muy bien escrita, ingeniosamente estructurada, alertadora de intolerancias; donde el odio y el amor -el hielo y el fuego-, se confunden. La literatura de Amos Oz nos habla de lo íntimo, de lo individual, de lo local, siempre en el contexto de un mensaje: "la paz en los tiempos de guerra". Este autor ha sido varias veces postulado para el premio Nobel de Literatura y, a mi juicio, creo que ya se están tardando en dárselo. Este libro, en particular, es, como dicen los anglófilos: a must.
Me parece correcto terminar el día de hoy con algo que dijo Amos Oz sobre la intolerancia: ... la literatura te introduce en la vida privada de las cosas, en sus secretos, y entonces es mucho más difícil odiar. Para mí, por ejemplo, la traducción más importante de este libro que acabo de publicar es la traducción al árabe. Los lectores del mundo árabe que lean mi historia no tienen que sentir rechazo ni tampoco tiene por qué gustarles, pero sí tienen que saber cómo y por qué o cuáles fueron las razones.
Nota de última hora: Hoy se ha dado a conocer que a Hernán Lara Zavala, narrador, ensayista, editor, profesor mexicano y buen amigo, se le ha otorgado el premio Real Academia Española 2010. Su novela Península, península, tomen nota, es otro must. ¡¡¡Enhorabuena!!!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Querida Rosita:
ResponderEliminarEsperaba con ansia este comentario tuyo de un libro tan maravilloso (mira que pensé mucho este adjetivo). Este hombre es sin duda un buen conocedor de la condición humana, de sus grandes contradicciones y sobre todo, de como plasmarlo (y bien sabemos que no solo lo logra en esta novela) en una novela de 300 páginas.
Creo que puedo continuar leyéndolo hasta acabar con su obra.
No es que no me sienta contenta con el premio Nobel de este año, pero creo que no me sentiré satisfecha hasta que no se lo otorguen a este gran mago.
Un Beso,
Alejandra
Querida Alejandra:
ResponderEliminarSabía que a tí también te había encantado el libro; el autor. ¿Cómo puede adentrarse, tanto en la mente de un hombre como en la de una mujer, en la de un pacifista y la de un fanático religioso, en la de un adolescente y en la de un cínico manipulador? ¿cómo puede llegar a esas profundidades? Al igual que en su libro biográfico, en este terminé llorando...por todos los personajes. Creo que ese es el mensaje: todos tenemos claro-oscuros. Como dice un buen amigo mío: pues con esa pena andamos.
Te mando un beso
Rosita
Rosita.
ResponderEliminarNo he leído nada de Amos Oz, así que compraré este libro que comentas.
Yo también leí en el Reforma la nota sobre el premio que le dieron a Hernán Lara, me dió una enorme alegría, muy merecido... A mí me encantó esa novela, de la cual aún lamento la muerte de Pompeyo. Besos, Ma. Elisa.