sábado, 18 de diciembre de 2010

Cuentos cortos de Navidad

Primer cuento: Pierre y Danielle

Hace muchos años, en la campiña francesa, rodeados por escenarios bucólicos, dos jóvenes provenzales se conocieron, se enamoraron, se casaron y vivieron... casi felices -a no ser por un maletín que perturbó sus vidas durante años. Ella se dedicó al hogar mientras que él, todo un "manitas", hacía arreglos en las casas de la región. Debía Pierre tener cerca de cuarenta años, ya con dos hijos y un poco entrado en carnes, cuando lo mandaron llamar para un trabajo de electricidad en el "castillo" -mansión construida en la edad media y habitada en esa época por un famoso pintor. Con su alegría de vivir y su gracia personal, Pierre muy pronto se relacionó con los habitantes de la casona. Ellos -una hermosa y cálida señora joven y su anciano marido de redondos ojos y siempre con un pincel en la mano- pronto le tomaron aprecio y para demostráselo le regalaron una maleta con más de cien dibujos de la autoría del viejo excéntrico. Danielle, al ver el obsequio, protestó por la insensibilidad de los "patrones", pues habiendo tantas cosas que se necesitaban en su modesto hogar, esos trazos y esas pinceladas indescifrables, "sin pies ni cabeza", no les servirían para nada. Su enfurruño la llevó a guardar en el ático el dichoso maletín y a maldecir la tacañería de los dueños del palacete. Muchos años después, Danielle, ya encanecida, rescató aquella valija vieja y empolvada y decidió darles a los rescatados bosquejos una utilidad: los enviaría como tarjetas de navidad a niños alrededor del mundo. Mediante algunas organizaciones no gubernamentales consiguó direcciones, compró unos lindos sobres grandes, escribió sobre cada uno de los dibujos: Joyeux Noël y... voilá, los dibujos volaron y los niños que los recibieron fueron muy felices. ¿Qué dices, qué hay otro final para esa historia? ¿Qué el matrimonio ha sido demandado por los familiares del pintor? ¿Qué los cuadros valían una fortuna? ¿Qué Danielle y Pierre, ya viejos, nunca podrán disfrutar del tesoro que durante tantos años ocultaron?

Segundo cuento. Goteras

Los koalas y los canguros se pusieron felices cuando recibieron la noticia de que había nacido aquel niño rubito y de nariz de pompón. Sus padres, auténticos saltimbanquis, precursores del Cirque du Soleil, recorrían el enorme continente con su magnífico espectáculo circense. El pequeño niño fue creciendo entre gente que cambiaba constantemente y no tuvo oportunidad de echar raíces en ningún lugar. Acudió a múltiples escuelas y conoció a millares de niños y a no pocos maestros pero con ninguno tuvo tiempo de intimar. Y a despecho de lo que pudieran pensar algunos pedagogos reconocidos, su educación resultó perfecta para los tiempos que corren: adquirió habilidades que otros no tenían, sobre todo el don de la ubicuidad; podía estar (claro, virtualmente) en muchos sitios a la vez. También hablaba múltiples idiomas, era adaptable a cualquier circunstancia y estaba enterado del acontecer mundial contemporáneo. No sabía mucho de historia ni de culturas antiguas pero era muy bueno en el manejo de las tecnologías modernas; de hecho, era todo un hacker. Julián, que así llamaremos a este testigo y protagonista de los tiempos que corren, gustaba, también, de saber de la vida de otros; era chismoso. Navegaba durante largas horas por el ancho oceáno cibernético (pero no como cualquier novato -como usted o yo), él surcaba los entresijos del universo digital para conocer aquellas historias que no salen a la luz y que se mantienen en el terreno de los secretos, escondidas entre las cloacas. Supo de muchas infidelidades, de traiciones, de preferencias secretas, de desviaciones amorososas hasta que, harto de conocer tanto vicio privado, incursionó en el terreno de las virtudes públicas que prometían horas enteras de diversión. Fue tal su descubrimiento que decidió darlo a conocer, provocando un escándalo mundial que hizo tambalear a las grandes y poderosas potencias al saberse de "sus enjuagues por abajo de la mesa". Respondieron, las naciones más afectadas, con gran furia y se acusó a Julián de irresponsable, de terrorista, de mal ciudadano del mundo y...hasta de violador consuetudinario, pero lo más que pudieron hacer contra él (porque no había hecho en realidad nada ilegal) fue encerrarlo unos días en confinamiento. No contaron, los sagaces políticos, con que el cerebro de Julian hacía sinapsis peculiares (seguramente debido a su pasado saltimbanquesco) y que esos días en soledad, en la cárcel, lo único que hicieron fue potenciar su vocación de chismoso y acrecentar su pasión por el hackerismo. Salió de prisión afirmando: "seguiré adelante con mi trabajo". Sobra decir que a partir de entonces, las cosas de la diplomacia en el mundo cambiaron (se acabaron las cloacas, por lo menos las epistolares) y este episodio quedó registrado en los anales de la historia como "la guerra de las cibergoteras".

Tercer cuento. La ceremonia

Todo listo para el gran día. Los preparativos empezaron un mes antes: dieta rigurosa para perder esos dos o tres kilitos de más, elección y confección del vestido para la ocasión (hechura, color, materiales probados), masajes faciales, relajantes, vigorizantes, hidratantes; tratamientos para el cabello, depilaciones, más todas esas cosas relacionadas con el "verse bien" para la celebración de un gran evento. La peluquera y el maquillista aparecieron por allí temprano, no faltó el buen baño de tina con sales del mar muerto, el desayuno y la comida frugales, el tiempo para la relajación y... llegó la hora. Estaba radiante, como nunca, sentía que todas las miradas irían hace ella; ella, tan bellamente descrita por su marido; todos querrían saber quién era la musa del escritor. Los flashes, las entrevistas, las felicitaciones, llenaron de glamour el lugar y todo sucedió como en un buen sueño. Al día siguiente tenía en sus manos y ante su vista los periódicos y las revistas culturales y sociales que no perdieron detalle del festín. Sólo ella lo notó: los reflectores se habían dirigido a la dama joven de la familia, a la newcomer, a la preferida actual de la socialité, a su espectacular nuera. Y de ella, sólo una o dos menciones y dos o tres fotos. Pero no diría nada al respecto; nadie sabría jamás de su pequeño drama íntimo y, por lo tanto, esta vez, pensaba en su depresión (y en su venganza), no sería tema de ningún bestseller.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Alternativa...

Varios de los sistemas de "televisión por cable" tienen una nueva gracia: una opción que te permite grabar programas para verlos cuando te apetezca. Esto permite a los usuarios hacer una selección previa, por ejemplo, de películas. El asunto tiene además otra preciada ventaja: si en el momento de estar viendo el film o el programa seleccionado no es de tu agrado, lo puedes borrar, es decir, hacer el equivalente a salirte del cine cuando una película te aburre o te desagrada (cosa que pocas veces hace uno, siempre en espera de que la película mejore y no hayamos tirado nuestro tiempo y dinero). Así, ya sólo veo películas que de verdad despiertan mi interés (por cierto, hay tres o cuatro canales que exhiben films europeos y asiáticos de muy buena calidad, que difícilmente los encuentra uno en la cartelera de los cines ¿por qué?). Y todo ello a cuento de que esta semana he visto "tres joyitas" que disfruté mucho. Ahí les van: El hombre de la Embajada (Der Mann von der Botschaft, 2006), un film alemán del director georgiano Dito Tsintsadze (1957). La película ganó el premio al mejor guión en el Festival de Cine de Mar del Plata y, Burghart Klaussner, el actor que protagoniza a Herbert Neumann (el hombre de la embajada), ganó la estatuilla al Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Locarno. Herbert Neumann es un funcionario de la embajada alemana de Tbilisi, Georgia, -que no es cualquier lugar, es una ciudad devastada y pobre donde la gente no vive, sobrevive como puede. En este escenario, los miembros del servicio exterior son gente privilegiada en cuanto a sus pertenencias materiales pero no en cuanto a sus relaciones, difíciles de construir con los lugareños, aprovechados y recelosos, dadas las condiciones de vida del lugar. Él hace su trabajo de manera casi automática, no hay retos, como tampoco los hay en su vida cotidiana o amorosa. De pronto, un hecho inesperado lo pone en contacto con una niña-niño refugiada -Sascha (Lika Martínova)- con la que empieza a establecer una amistad que cambia la vida de ambos. Valga decir que el espectador no sabe cuáles son las intenciones de este hombre maduro y solitario y, no hay remedio, le pasan a uno por la cabeza los malos pensamientos. De hecho, también así lo piensan varios de los personajes en la propia película y, ni remedio, Herr Neumann es señalado como pedófilo y hasta una banda de maleantes, familiares de Sascha, trata de extorsionarlo con este asunto; mientras, el espectador se debate entre compadecer al personaje o detestarlo . No digo más para no delatar el final (¿será o no será?) pero la historia me dejó cavilando un buen rato. Ojalá la puedan ver. Tan bien actuada y dirigida que a veces parece un documental.
La otra película que les recomiendo es Baile de agosto (Dancing at Lughnasa, 1998) dirigida por Pat O´Connor (Dulce Noviembre 2001, Círculo de Amigos 1995) y con las actuaciones magníficas (como siempre) de Meryl Streep y Michael Gambon. De hecho, todas las actuaciones en esta película merecen un reconocimiento; alrededor de Gambon y Streep brillan otros cinco artistas de primera. En el verano de 1936, en el pequeño pueblo de Ballybeg, en Irlanda, la vida de cinco hermanas solteras transcurre "sin pena ni gloria" mientras que sobre Europa se cierne la sombra de la guerra, que ya ha estallado en España. Una de la hermanas tiene un hijo pequeño, Michael, que de vez en cuando recibe la visita del padre, un idealista, "trasero de mal asiento". El ambiente opresivo propio de las pequeñas aldeas no les impide, sin embargo, desear una vida mejor. Paradójicamente, será un hecho fortuito el que produzca un ansiado cambio en las vidas de estas mujeres: el hermano mayor, hasta ahora misionero en África, vuelve trastornado mentalmente con la intención de pasar sus últimos días junto a los suyos. En su locura, es él quien confronta a las hermanas con sus secretos, sus dudas y sus verdades, creando un cisma familiar. Entre tanto, el padre de Michael anuncia a las mujeres su intención de viajar a España para luchar contra las tropas de Franco. Para el pequeño Michael, narrador de la historia, nada volverá a ser lo mismo. La música de Bill Whelan merece mención especial y el baile en el que las hermanas descargan toda su fuerza, sus deseos y sus frustaciones, el último baile de unión familiar, es para recordar.
Finalmente, Ama de casa, 49 (Housewife, 49, 2006) es una película hecha para la televisión inglesa. Es un drama basado en los diarios de guerra de Nella Last, una ama de casa que, en un pueblo pequeño del norte de Inglaterra (Barrow-in-Furness), escribe sobre su cotidianidad en los años de la segunda guerra mundial, 1939-1945. Resulta que en esa época, se estableció un proyecto (Mass-Observation Proyect) que buscaba monitorear la vida de la gente común y corriente durante la guerra. Nella fue una de las participantes y hoy sus diarios han sido editados y publicados y transformados a la magia del celuloide. Apunto, como dato curioso, que el resultado del proyecto Mass-Observation se traduce en cientos de "diarios" disponibles al público en archivos de la Universidad Sussex, por si es del interés de algún lector-investigador.
La película ganó dos premios de la Academia Británica de Televisión en 2007: "Best Single Drama" y el "Best Actress" para la actriz (muy conocida en Gran Bretaña) Victoria Wood, por su papel como Nella Last. Y aunque la película versa sobre el gran tema de la irrupción de la guerra en la tranquila vida familiar de la provincia inglesa, tiene el acierto de "tocar" con maestría otros pequeños temas como la participación de las mujeres, el cambio en las relaciones de pareja y entre madres e hijos, el miedo, la desolación, la pertenencia a una causa, el sentido de solidaridad. Sin mayores pretensiones, gran película.

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿las fuerzas del bien contra las del mal?

Hace unos días asistí a la presentación del libro Crónica del delirio de la escritora Adela Salinas (Ciudad de México, 1968). Adela rescata al olvidado pintor francés Paul Antragne, que vivió y murió en México, casi sin dejar huella de su obra, excepto para quienes fueron sus cercanos. En esta biografía novelada a la que Adela dedicó parte de su tiempo de los últimos dicisiete años, aparece un personaje perseguido por múltiples "demonios" que no se traducen más que en soledad y falta de apoyo emocional. Nos dice Adela: ...(Paul) comprendía que sólo a través del diablo podía purificar su miedo y ser acreedor a los brazos de Dios. Siempre vivió con miedo y supo, desde temprana edad, que sólo enfrentándolo era como se podía vencer.
Cuando Paul apenas cumplia los ocho años de edad, en su natal Francia, se encuentra envuelto en una situación incomprensible para un niño: bombardeos, escasez de comida y muerte. La Segunda Guerra Mundial había comenzado y el nombre de Hitler, acompañado de maldad, devastación y miserias, se posesionó de los sueños del infante. Su padre marcharía al frente de combate, del que nunca regresó, y él se quedaría con su madre, para ser evacuados a un lugar extraño, con gente y costumbres diferentes a las suyas; a los diez años pisaba tierras argelinas. Su madre, debilitada y empobrecida, muere en sus brazos y el niño queda paralizado de terror: sin un recuerdo, sin una foto, sin una historia infantil. Es enviado a vivir a un pequeño pueblo al sur de Francia con una tía aristócrata, hermana de su madre. El niño deseaba encontrar allí el calor que tanta falta le hacía y aunque se le dota de todo bien material, las caricias y el amor maternal le son negados. Descubre entonces el surrealismo y a los poetas malditos (Baudelaire, Rimbaud, Bataille y Mallarmé) : ...a sus diez, once, doce años, ya entendía lo que estos libros ofrecían ...el mundo se caía a pedazos delante de sus ojos asombrados e inundados de llanto y silencio sepulcral...
A los 21 años se enlista en las filas de la Legión Extranjera,¡para ir a Argelia! Fue a su regreso de África cuando decide tomar el camino de la pintura; poco después viaja a Estados Unidos y de allí a México, país en el que sus relaciones lo conectan con un grupo de intelectuales locales. Ya no volvería a vivir en ningún otro país hasta su muerte -a los sesenta y un años-, provocada principalmente por un problema de alcoholismo y de las miserias que este mal lleva consigo. Durante su vida en México se dedicó a ser un enfant terrible, dispuesto siempre a épater les bourgeois, que escandalizaba con sus excesos, sus exóticas cenas y sus provocativos cuadros, a propios y extraños. Su obra, perturbadora, se encuentra diseminada entre coleccionistas particulares y mucho me temo que no pasará "la prueba del tiempo". Adela Salinas trata de revivirlo para darle el matiz de un hombre confrontado entre las fuerzas del bien y del mal que, en nuestro país, tuvo sus seguidores, algunos de ellos personajes conocidos en los ámbitos de la cultura, la ciencia y el arte, a los que convocaba para invocar (¿y enfrentar?) a las fuerzas del mal.
Por mi parte pienso que allá cada quien con sus tormentos y sus búsquedas, con sus claro-oscuros, con sus misterios y sus cadáveres en el closet; no juzgo pero no tomo partido por este personaje, aunque puedo reconocer que no dejaba de tener ciertos destellos que, para algunos, lo hicieron atractivo. En cuanto a su pintura, llena de monstruos y horrores (aparecen varios grabados en el libro), me resulta, por decirlo de alguna manera, inocente y con el claro mensaje de asustar, de ofender, de pertubar.
En la presentación del libro, la autora hizo hincapié en que la vida de Paul Antragne fue una búsqueda de "la luz que se esconde dentro de la oscuridad"; del bien a través del mal. Y me pregunto: ¿habrá tal cosa?.
En fin, que es la escritora mexicana Rosa Beltrán la que me saca de dudas (y de aprietos) con un simpático cuento (El salto evolutivo, Revista de la Universidad de México, núm 80, octubre 2010) en el que trata el tema del bien y del mal de manera deliciosamente irónica; el cuento es, nada más y nada menos que "el desafío de una mujer y sus terapeutas que se convierte en una polémica entre Darwin y Freud". Así, la protagonista acude al sicoanálisis porque no encuentra solución a sus problemas siendo que está segura ...de haber jugado limpio; soy buena en el buen sentido del término. Después de recorrer varios divanes, ella siente que ni siquiera los terapeutas la comprenden. Finalmente llega con el doctor Pi, que de inmediato le "da buena espina", tanto así que sólo él llega al meollo del asunto: Mi problema era, (dice la protagonista, guiada por su preclaro terapeuta) que sólo me había situado de un lado de la ecuación: la bondad. Yo había sido la buena, "ergo", la víctima y a los buenos nunca les va bien en los cuentos..."Haz el bien y no mires a quién" es un enunciado que adolece de un defecto grave -dijo (el doctor Pi)- carece de dirección...si decimos (continuó Pi), no hay mal que por bien no venga, algo que no tiene un fundamento, podríamos afirmar con la misma seguridad que no hay bien que por mal no venga...la bondad puede recibir otros nombres, para Schopenhauer también se llamaba cobardía y Séneca la ve como pusilanimidad...Usted justifica su fracaso poniéndole el nombre de bondad. ¿Y cómo curarse entonces de ese mal (del mal de ser tan buena)? El acertado sicólogo le recomienda ver películas de Bette Davis, a la vez que le hace la siguiente reflexión: hay especies de esporas que evolucionan gradualmente de un estado concreto a otro cualitativamente distinto para sobreponerse a medios adversos.¿Y por qué va a mostrar mayor inteligencia una espora? ¿Qué sentido tendría que una espora estuviera mejor dotada que usted? Y así, de Freud, con el mismo tono irónico, la escritora "salta" hacia Darwin. ¿Logrará la paciente evolucionar como la espora y ser mala? El cuento termina con una frase críptica: Habíamos alcanzado (el doctor Pi y ella) el punto de equilibrio. Saque usted sus propias conclusiones.
Entre el delirante Paul Antragne y el sesudo doctor Pi y su chalada paciente, me quedo con estos últimos.

Nota de última hora: En definitiva todo sigue igual con respecto a la ortografía del Español. Las 22 academias del español reunidas en la FIL de Guadalajara votaron por unanimidad dejar las polémicas propuestas en sólo recomendaciones que se recogerán en la Ortografía que publicará la editorial Espasa Calpe. Uf, resonó un respiro general en el mundo hiapano hablante.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Chale con la Real Academia Española

Con gran escándalo, hace unos días se leía en los periódicos:...la Real Academia Española (RAE) elimina la "Ch" y la "Ll" del diccionario. Carambas, fue mi primera reacción, se darán cuenta estos académicos de que la "Ch" es para nosotros, los mexicanos, como la españolísima "ñ", para ellos. ¿Qué vamos a hacer? Para empezar, ¿cómo hemos de sustituir nuestra palabrota preferida (chingar) -con sus múltiples interpretaciones y usanzas locales; chale con la RAE -, cómo vamos a expresar que algo está chido, que la pelota hizo un chanfle, que quieres chalupas de pollo, o que fulana es muy gacha? Pero no, la realidad era muy otra. La RAE ha emitido una serie de reglas que, a mi juicio, parecen tener sentido, pese a algunas excepciones que para mi gusto deberían quedarse tal y como están, a saber: se quita el acento de la palabra "solo". Este acento me parece que tiene bien definida su función ya que si se usa como adverbio -voy sólo si están de acuerdo (o sea, si están de acuerdo iré)- se interpreta de manera diferente a si lo utilizamos como adjetivo: voy solo si están de acuerdo (iré sin compañía); ¿verdad que quitarle el acento se presta a confusión?
Tampoco estoy de acuerdo con la regla que dice que no más acentos a la letra "o" entre números. Y para rebatir la propuesta de la RAE, traigo a colación el conocido cuento del ricachón latinoamericano que mandó pedir a la India uno o dos changos para su jardín, y que escribió 102 en lugar de 1 ó 2 y claro, luego no sabía qué hacer con tanto monito.
Pero por lo demás, creo que no hay ningún problema y que la RAE (que como hemos de recordar limpia, fija y da esplendor) ha tratado, con estas medidas, de unificar criterios, lo cual está muy bien para darle consistencia a nuestra bella lengua:
La “i griega” pasa a llamarse “ye”. Así, desde ahora, la “y” será la “ye”, la “v” será “uve” y la “w” será “doble uve”, la “b” y la “i” dejarán sus apelativos de “be larga” e “i latina” para ser, simplemente, “be” e “i”. Con este cambio, los escritores españoles Juan José Millás y Soledad Puértolas pegaron el grito en el cielo, según leí en la prensa. Yo no le veo mayor objeción.
La Ch y la Ll dejan de ser letras del alfabeto
La Ch y la Ll eran consideradas letras en sí mismas desde el siglo XIX. El nuevo diccionario las suprime y sus entradas aparecen en la C y en la L, respectivamente. El alfabeto contiene, pues, 27 letras.
Éste y este. Se quita el acento en los demostrativos (este/éste), aunque la RAE especifica que será opción de cada persona usar o no los tildes.
“Ex”, “anti” y "pro” ya no estarán separadas de la palabra que los precede. Ahora, “ex”, “anti” y pro” ya no son preposiciones (debían escribirse separadas de la palabra que las precedía), son considerados como prefijos, por lo que se escribirán unidos a la palabra que les precede como, por ejemplo, exmandatario, antideportivo, provida.
Guión… ya no lleva acento. Todos los monosilábicos no llevarán acento aunque terminen en vocal o bien n/s. Es considerado, de ya, como una falta si se escribe truhan con el acento.
La Q pierde fuerza. Qatar, Iraq o Quórum serán Catar, Irak y Cuórum (no me pregunten por qué) y la “q” sólo se reservará para la “ue” e “ui”, como en “que” o en “quiere”. "Insistir en las grafías anteriores se considerará tan extranjerismo como New York".
El conocido escritor Arturo Pérez Reverte, por cierto miembro de la RAE, ha declarado que... se revisen o no se revisen algunas de las modificaciones de la nueva "Ortografía de la lengua española", yo como escritor y académico seguiré escribiendo "guión", "truhán" y "sólo" con acento cuando sea necesario...(¡vaya con don Arturo!).
El día 28 de noviembre se reunirán (en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara) las 22 Academias de la Lengua Española para el debate final. Como se ve (aunque la polémica seguirá, faltaba más) no creo que haya grandes daños que lamentar y me parece que, otra vez, la prensa le dio un sesgo amarillista a lo que pudiera calificarse de ocre oscuro.

sábado, 20 de noviembre de 2010

A SALTO DE MATA

Si alguien está interesado en saber quién era quién en la época de la Revolución mexicana, de 1910 a 1915, no debe dejar de leer el libro A salto de mata (Tusquets, 2009), de la investigadora Susana Quintanilla (ciudad de México, 1956). El libro se anuncia como una biografía de Martín Luis Guzmán, y de hecho lo es, pero también es más que eso. Las cuarenta y nueve hojas de bibliografía consultada por la autora avalan lo anterior. Susana Quintanilla ha hecho una magnífica y detallada investigación alrededor de la vida del escritor y al hacerlo ha retratado a muchos otros personajes principales de la contienda bélica por la que atravesó el país en esos años. También la doctora Quintanilla hurga en los años anteriores a la Revolución y, más allá, nos brinda un buen retrato del padre de Martín Luis, el coronel Martín L. Guzmán Rendón, nacido en Mérida en 1853, personaje controvertido; poco conocido y escasamente reconocido por sus méritos en el desempeño de su labor dentro del ejército mexicano.
Mientras que El águila y la serpiente y Las memorias de Pancho Villa, las dos principales obras escritas por Martín Luis Guzmán, nos dan cuenta novelada de los personajes y acontecimientos de aquellos años, la investigación de Quintanilla nos lleva a los datos "duros", a los hechos, a las relaciones y a las contradicciones entre los archivos documentales y la memoria del autor, tamizada por los años transcurridos entre lo vivido y lo escrito.
La investigadora acierta al llevar al lector a fijarse en los detalles que permitiron -u omitieron- tal o cual situación, tal o cual acción. Queda muy claro en esta investigación que aunque el factor suerte -buena o mala- juega un papel muy importante en el rumbo de la vida de Martín Luis Guzmán (¿y de quién no?), éste tenía, desde temprana edad, la idea de ser escritor. Dice Quintanilla: ...cumpliría 26 años el 6 de octubre de 1913. Tenía dos empleos, la misma cantidad de hijos y una columna literaria que, una vez pulida, podría llegar a ser una obra de mayor alcance. Se sustrajo del caos que lo rodeaba, se rodeó de referencias bibliográficas y de amistades intelectuales, y se dispuso a escribir. En medio de estos afanes fue creciendo en él la exigencia de abandonar todo, paisaje, familia, aires y comida, y de cambiar hasta de amigos. Sin embargo, "el caos en el que vivía" no le permitió conseguir en ese momento su afán y no sería hasta un tiempo después que se dedicaría a cumplir con su destino.
Varios son lo pasajes del libro de Quintanilla que llaman la atención y despiertan el interés pero para mí, los de mayor trascendencia son, por un lado, la lucha personal del joven Guzmán por encontrar sentido a su participación en alguno de los grupos revolucionarios - que eran muchos- y, por otro, su relación con Francisco Villa, un personaje tan alejado de su propio mundo y de sus convicciones y concepciones: un jaguar, como lo describiría en El águila y la serpiente.
En relación con su lucha interna, Quintanilla afirma que Guzmán utiliza un artilugio político y literario para lograr la paz consigo mismo. Existe una carta, no apócrifa pero sí engañosa, ... para dar mayor autenticidad a los últimos episodios del "El águila y la serpiente": ...y (para) acallar las murmuraciones acerca de la actuación de Guzmán en la escena revolucionaria de 1915. La autora nos dice que:...vista de este modo, la carta es...la experiencia de un joven que pasa de las aulas universitarias a pleno movimiento armado. A lo largo de 18 meses el novicio descubre las maravillas y los tormentos de este mundo, la naturaleza salvaje de las criaturas que lo habitan y la incompatibilidad entre ellas y su propio ser. Entonces decide partir al extranjero y honrar de esta forma los valores que lo habían impulsado a correr la aventura. Rompe sus lazos con los distintos bandos en pugna para no traicionar a ninguno de ellos y mantener vivo el espíritu original del levantamiento en contra de Victoriano Huerta.
En cuanto a su relación con Villa, son de rescatar dos momentos principales: la forma en la que lo conoce, descrita magistralmente en El águila y la serpiente, y la situación en la que, sin decirse adios, sino hasta luego, se da la última reunión de estos dos personajes. Ese último día, Villa, en lugar de fusilar a Guzmán - gran incógnita para el escritor durante toda su vida- le dice: Siéntese, siéntese, amiguito, no me cuente sus derrotas... y después de escuchar lo que Guzmán tiene que decirle sobre la salida de Eulalio Gutierrez y otros personajes del momento, le ofrece el puesto de secretario particular. Guzmán pone como condición ir a buscar a su familia, Villa le concede esta petición y él aprovecha la ocasión para huir de las garras del jaguar e internarse en Estados Unidos, y de allí a Europa.
El epílogo es mío: de lo vivido por Guzmán a salto de mata en esos años, de su ágil pluma y de su fina imaginación nace, por un lado, un gran escritor y, por otro, un mito, un héroe de papel: Pancho Villa, el Centauro del Norte.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Arre que llegando al caminito...

Para ilustrarme. Tener en tus manos un libro bello, no tiene precio, es un placer. En estos días he tenido la oportunidad de hojear un placentero libro que se relaciona con una pregunta que hice hace tiempo en este mismo blog: ¿qué pasó en México con los trenes? (y hoy agrego, ¿por qué se estancó el desarrollo ferroviario?¿por qué en México no viajamos en el medio de transporte más cómodo, agradable y civilizado que existe?) El libro en cuestión se titula Los ferrocarriles mexicanos en el arte y en la historia (1994). Es este un libro de formato grande, de pasta dura, de hojas de papel couché y con múltiples -y excelentes- fotografias e ilustraciones. La iniciativa de elaborar este libro correspondió a Jorge Tamayo, en ese entonces director general de Ferrocarriles Nacionales. La coordinación estuvo a cargo de Leonor Ludlow y participaron en la investigación personajes de la talla de Marcela Fernández Violante, Carlos Montemayor, Luis Rius y Alfonso Morales, entre otros.
La idea de intercalar la parte histórica del tema, que por sí solo pudiera resultar aburrida para los no iniciados, con la problemática social de los diferentes momentos; con la pintura, la música, el cine, la escultura y la literatura, de diferentes momentos del acontecer mexicano, hacen que de inmediato el lector se sienta identificado y curioso.
Lo que he concluido despues de leer el texto y de ensimismarme con sus fotografías -que por cierto dicen mucho de lo que allí pasó- es que de 1837, cuando el presidente Anastasio Bustamante otorga la concesión para la construcción de un ferrocarril en México, a 1880, se tendieron 1,073 kilómetros de vías férreas y en los siguiente cuatro años este número se incrementó a 5,731 kilómetros. El ferrocarril estaba en auge y el país empezó a comunicarse mediante un medio moderno y eficiente; sin embargo: ...durante los años del progreso nadie hubiera pensado que el mismo vehículo de interacción y cohesión política sería años más tarde el difusor de la insurrección contra ese régimen que ponderó el ferrocarril como bastión del crecimiento económico y la estabilidad política alcanzada. No es exagerado pensar que la campaña que Francisco I. Madero inició en junio de 1909 encontró su apoyo esencial en el ferrocarril. Y los años y los personajes que siguieron también tuvieron como apoyo este medio de transporte. Y claro, ya para el año de 1922: ...la deuda ferroviaria pasó a ser la mitad de la deuda nacional, es decir, la Revolución tuvo su efecto en los ferrocarriles.. En 1933 se funda el primer sindicato de este gremio y en 1937, el presidente Lázaro Cárdenas decreta la nacionalización de Ferrocarriles Nacionales. Entre 1942-45 se repararon o sustituyeron tres mil kilómetros de rieles y durmientes, y de 1947 a 1955 se repararon 3,631 kilómetros de vías férreas y, se dice en el libro,que de 1950 a 1960 se construyeron cientos de kilómetros de vías. A partir de la Revolución Mexicana, de 1910 y hasta 1996, el gobierno fue propietario y responsable de la operación de la red ferroviaria que existía en México, a través de Ferronales. En el año de 1996, el gobierno estableció un programa para privatizar su sistema ferroviario al dividir Ferronales en diversos sistemas regionales, para posteriormente vender las sociedades concesionarias de cada sistema, mediante licitaciones públicas.Conforme a la publicación “The Railroad Facts” de la Association of American Railroads, Ferromex es hoy el operador ferroviario más grande de México, en términos tanto de cobertura por número de kilómetros como de número de carros usados en la prestación de sus servicios, principalmente servicios de carga general e intermodal por ferrocarril, al igual que otros servicios auxiliares, que incluyen el transporte de pasajeros (casi inexistente), arrastres intraterminal y servicio de terminales automotrices, entre otros. Ferromex cuenta con la cobertura más grande del sistema ferroviario mexicano con 7,108.6 Km. de vías principales y 1,001.9 Km. de ramales ( haga usted cuentas de su crecimiento en cien años).
Lo que se omite en el libro (y que fue la puntilla para el desarrollo ferrocarrilero) es la gran huelga organizada por Demetrio Vallejo que paralizó al país, en la época del presidente López Mateos.
Lo que siguió, tuvo sus altas y sus bajas y sus intentos de revivir al muerto; los especialistas dirían que es un problema multifactorial. Estando de acuerdo, yo lo resumo como: desazón y abandono (baste ver las fotos del libro). Y no puedo dejar de pensar: ay, no nos vaya a pasar lo mismo con otras industrias importantes mexicanas que van por el mismo camino; y haciendo una mayor abstracción, pienso, ¡ay no nos vaya a pasar lo mismo con la educación!
El sistema de ferrocarriles en México es ya una entelequia; asumámoslo. Su futuro lo destina como un servicio de segunda o de tercera. Sin embargo, el libro al que he hecho referencia es un gozo que despierta muchas nostalgias.

sábado, 6 de noviembre de 2010

De aquéllo y de esto

¿Te acuerdas?: en 1972 se estrenó la película Sleuth (La huella, en México) protagonizada por Sir Laurence Olivier y el conocido actor Michael Caine. El guión, tomado de la obra teatral de Anthony Shaffer, fue adaptado y dirigido por Joseph L. Mankiewicz (quien con esta película terminó su profusa carrera fílmica); como resultado de esta combinación, la cinta logró ser nominada para cuatro Óscares. Años después -tantos como ¡treinta y seis!-, en un "remake" adaptado en esta ocasión por el dramaturgo, guionista, actor, director, poeta y merecedor del premio Nobel 2005, Harold Pinter, Michael Caine protagoniza al personaje de Olivier (Andrew) y Jude Law (Milo) al que hiciera Caine, más de tres décadas atrás. ¿Y la dirección de este reto? pues a cargo, nada menos, que de Kenneth Brannagh, el adaptador de Shakespeare al cine. Solo a este cuarteto (Caine-Law-Pinter-Brannagh) se le pudo ocurrir retar a los gigantes de la primera versión de Sleuth. Además, a esta temeridad, hay que agregar la dificultad propia de la obra: un thriller en el que se establece un duelo histriónico entre los dos actores. Genial. Pues bien, ahora en México hay otros tres valientes que se "avientan" a poner en escena la obra de Shaffer: Daniel Giménez Cacho, José María Yazpik y el director, Enrique Singer (Los Baños y Oleanna).
Juegos Siniestros, como se ha traducido el título de la obra para esta puesta, estará en la cartelera teatral unas cuantas semanas más, según se anuncia. ¿Qué decir de esta nueva versión, habiendo visto las dos adaptaciones mencionadas? Pues yo le pondría "palomita", es decir: me gustó la adaptación, la encontré fina, sin chistes baratos fuera de lugar; me gustó también la dirección, sin grandes estridencias como suele suceder con los actores mexicanos. La escenografía es ingeniosa y resuelve muy bien la monotonía que pudiera producir el que la acción transcurra en un mismo sitio y solo con dos personajes. Por lo que toca a la actuación, los roles de los intérpretes exigen una gran agilidad física y mental de la que hacen gala tanto Giménez Cacho como Yazpik. Ambos actores logran llevar la obra al terreno del duelo de actuaciones que tanto se cuidó en las dos versiones fímicas. En cuanto a la trama, les adelanto algo, eso sí, sin revelar el final: Andrew (Giménez Cacho), es un escritor exitoso de novelas policiacas, de edad madura, que invita a su casa a tomar un trago al joven Milo(Yazpik), dueño de un salón de belleza; a primera vista ambos personajes no tienen mucho en común pero las apariencias engañan (como pasa todo el tiempo en la obra)...a las primeras de cambio, surge el meollo del asunto: Milo es amante de la mujer de Andrew y...
Toda proporción guardada, la versión mexicana de Sleuth, vale la pena verse.

Y lo que me ha dejado dudas es el libro Viaje por la historia de México (2010), editado por Fondo de Cultura Económica y publicado para conmemorar el bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución mexicana. Este libro ha sido "rescatado" (como dice en el prólogo el Presidente Felipe Calderón) de una primera edición que llevó por título Álbum de historia de México (1997, Clío) del finado y distinguido historiador y estudioso, Luis González y González. Pues resulta que compré el citado libro y ahora me entero que la idea del gobierno, al cual le cedió la editorial Clío los derechos de autor, es que cada famila mexicana reciba en su hogar -por correo postal- un ejemplar gratuito (se hizo un tiraje de más de 27 millones de ejemplares, según se dice en el portal de la Secretaría de Educación Pública). Pero esa no es toda mi congoja: en esta nueva edición parece ser que hubo algunos ajustes y arreglos. Por desgracia no he podido conseguir el original que dio pie a este nuevo álbum para poder hacer las comparaciones necesarias, pero aún así me voy a atrever a hacer dos o tres críticas que no se a quien correspondan, si a la coordinación editorial de esta nueva versión o a la original de González y González; en cualquier caso ojalá me perdone don Luis por mi osadía.
En la Presentación a cargo del autor (me imagino que es la original correspondiente a Álbum de la ... ya que el maestro González y González murió en el año 2003) éste nos dice: El álbum no trata de recrear las glorias de nuestra historia de bronce, más bien es un recorrido por nuestro pasado a través de aquellos personajes que fueron representativos de una época o tuvieron especial relevancia en algún momento ...Habrá quien pregunte por la ausencia de algún prohombre ...o critique la inclusión de personas que no sean de su agrado...La elección podría parecer arbitraria, y lo es, pero hay que recordar que una de las características de la historia es que cada persona la ve desde una perspectiva diferente... Y claro, como dicen, sobre advertencia no hay engaño, pero yo, erre que erre, insisto en apuntar que ni están todos los que son ni son todos los que están.
Me llamó la atención, por poner un ejemplo, la inclusión de Napoleón Bonaparte y también, aunque por otras razones, la de René Drucker Colín. De Francisco Villa se dice que era bandolero, agricultor y comerciante (?) y, en cuanto a ausencias, parece no haber habido más que dos mujeres notables en el paisaje histórico mexicano, de los varios siglos que se consignan en el libro (y, por supuesto, no estoy de acuerdo). Dice el presidente Calderón en el citado prólogo: Ojalá las familias disfruten un paseo por el pasado y encuentren hospitalaria su visión generosa, plural, abierta y constructiva. En fin, esperemos que así sea, que Viaje por la historia de México cumpla con su propósito, eso sí, siempre y cuando su lectura sea crítica.